SISTEMAS ENERGETICOS
Cuando realizamos ejercicio es evidente que aumenta la demanda de energía. Para obtenerla, el organismo puede recurrir a diferentes vías metabólicas: aeróbica cuando se obtiene utilizando el oxígeno o anaeróbica cuando no se utiliza el oxígeno. El músculo tiene tres tipos de fuentes energéticas, que utiliza en función del tipo de actividad:
Sistema anaeróbico-alactácido o sistema de fosfágenos:
En este caso se denomina anaeróbico porque no se utiliza el oxígeno para producir energía y alactácido porque no se genera lactato como producto de desecho (resumiendo mucho, se puede decir que el exceso de lactato en sangre y músculo genera fatiga). En este sistema se utiliza el ATP (adenosín-trifosfato) y PC (fosfocreatina)
Sistema anaeróbico láctácido o glucólisis anaeróbica.
No se utiliza oxígeno para conseguir energía, pero de la degradación de la glucosa se produce ácido láctico.
Sistema aeróbico u oxidativo:
Se utiliza el oxígeno junto con los hidratos de carbono, grasas o proteínas para producir energía.
Nosotros obtenemos la energía de los alimentos, es decir, tenemos que transformar la energía química potencial de los alimentos en un compuesto llamado ATP. Este compuesto es capaz de almacenar energía en gran cantidad y es a partir de éste de donde el organismo obtiene energía para sus procesos metabólicos, entre ellos la contracción muscular.
Como decíamos más arriba, existen dos formas fundamentales de obtención de energía, con o sin oxígeno, es decir, aeróbica o anaeróbicas, veámoslas de una manera más pormenorizada:
Vías metabólicas anaeróbicas
Dentro de este tipo de forma de obtener energía hay que diferenciar entre las que generan ácido láctico (lactácidas) y las que no lo hacen (alactácidas).
Sistema anaeróbico alactácido:
Se realiza sin necesidad de oxígeno, ya que los mecanismos aeróbicos no puede proporcionar energía suficiente debido a que no ha habido todavía ajuste cardiovascular y no genera lactato como sustancia de desecho, es el que hemos llamado anteriormente el sistema de los fosfágenos, llamado así porque los sustratos que se utilizan son los depósitos de fosfágenos que tenemos en los músculos: ATP y PC. Es el primero que actúa cuando realizamos ejercicio y tiene una duración muy corta.
Sistema anaeróbico lactácido:
El organismo consigue energía (ATP) a través de la glucólisis anaeróbica (degradación de la glucosa) y glucogenolisis anaeróbica (degradación de glucógeno) obtenidos del hígado y del músculo. Es una forma rápida de obtener energía en ejercicios de alta intensidad cuando se ha agotado el ATP-PC muscular y no se ha producido ajuste cardiovascular, pero tiene como contrapartida que, para generar energía, la glucosa se convierte en ácido pirúvico (el cual podría degradarse en presencia de oxígeno pero no hay) y éste en lactato, cuya presencia disminuye el pH y sobreviene la fatiga, teniendo que parar o disminuir la intensidad del ejercicio. Una mayor duración de este tipo de esfuerzo supone una mayor acumulación de lactato.
Vías metabólicas aeróbicas
Es la siguiente vía de obtención de energía, en la cual se utiliza el oxígeno. Se utiliza como sustrato energético por orden temporal el ácido pirúvico de la degradación de la glucosa en la fase anaeróbica, la glucosa sanguínea y los ácidos grasos libres. Es una forma de obtener energía importante en los esfuerzos prolongados, siendo la utilización de los ácidos grasos la última en utilizarse y la que más energía produce.
Sin bien hasta este momento hemos tratado los procesos metabólicos desde un punto de visa casi exclusivamente fisiológico, estos procesos tienen sus repercusiones a la hora de realizar una actividad física. Para entender mejor este tema, podemos realizar una clasificación de los ejercicios desde un punto de vista de las vías metabólicas utilizadas, siempre de menor a mayor tiempo de ejecicio:
Ejercicios de potencia anaeróbica alactácida.
Se usa principalmente el ATP-PC y su duración es de hasta 15-20 segundos en los muy entrenados. Ejemplos de este tipo de ejercicio serían los 60, 100 o 200 metros en atletismo, las carreras previas a los lanzamientos o saltos en atletismo; en algunos casos los sprints en fútbol-11,...
Ejercicios de resistencia anaeróbica lactácida:
Es necesario añadir al suministro de energía la participación de la glucólisis anaeróbica, ya que no ha habido tiempo para que se produzca ajuste cardiovascular. La degradación de glucógeno es rápida y se produce una gran cantidad de lactato. Esta vía se utiliza para ejercicio de una duración máxima de 2-3 minutos, como puede ser en los 100-200 metros natación, carreras de velocidad como los 400 metros. Cuanto más tiempo dura, más ajuste cardiovascular se produce y, por lo tanto, la contribución de la vía aeróbica aumenta.
Ejercicios de potencia aeróbica:
A medida que aumenta la duración del ejercicio, va ganando importancia el aporte de energía aeróbica, de manera que en prueba que duren unos 4 minutos, el aporte de energía aeróbica alcanza un 70%. Son actividades en la que se trabaja a la mayor intensidad, pero que duran bastante tiempo, porque son pruebas con grandes acumulaciones de lactato. Una prueba en la que se trabaja esta vía metabólica son los 800 metros en atletismo.
Ejercicios de resistencia aeróbica:
La vía metabólica más importante para suministrar energía es la vía aeróbica. Son ejercicios de mayor duración que los anteriores (por encima de los 6 minutos) y cuanto mayor es la duración, mayor importancia tiene la participación aeróbica; a los 30 minutos el 95% de la energía total se consigue por esta vía. Por lo tanto son ejercicios largos y que se realizan a intensidades Submáximas.
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